Le declaro la guerra
a la tristeza,
a la muerte,
a la soledad,
a la pobreza.
Le declaro la guerra también
a la ignorancia,
a la enfermedad,
al desamor,
a la injusticia.
Es más...
Le declaro la guerra
a la amargura,
a la desesperanza,
al martirio,
a la mentira.
Una guerra sin metrallas,
sin espadas,
sin golpes bajos,
sin emboscadas
ni batallas.
Será una pelea librada
con el filo de la indiferencia.
Les daré la espalda.
Pensarán que las ignoro
y el olvido las hará creer
que ya no existen.
Entonces...
La tristeza se irá,
cargada con sus congojas y sus lágrimas.
La muerte verá cómo se oxidan
los filos de su lanza.
La soledad de repente
se encontrará acompañada.
La pobreza será rica
y la ignorancia será sabia.
La enfermedad huirá
con sus dolores y sus llagas.
El desamor morirá ahogado
bajo torrentes de ternura.
La injusticia será ajusticiada.
La amargura conocerá la sonrisa.
La desesperanza descubrirá
que siempre hay una luz
y no al final del camino.
El martirio conocerá el placer,
y la mentira...
morirá a manos del Amor.

Algunas batallas se ganan desistiendo de ellas.
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